(Sostenibilidad)
18/11/2025

¿Cuál es el futuro de la arquitectura sostenible?

El futuro inmediato de la arquitectura sostenible pasa por la descarbonización real del entorno construido. La reducción de la huella de carbono, la verificación mediante certificaciones ambientales y el avance hacia edificios de impacto nulo o casi nulo marcarán el estándar operativo de la disciplina. En este marco, la madera se consolida como material estratégico: no solo reduce emisiones, sino que capta carbono en su ciclo vital, compensando el impacto de otros materiales. Además, la renaturalización del entorno, a través del paisajismo y de soluciones que regeneran suelo, se convierte en una extensión activa de esa misma lógica: los espacios verdes no son sólo ornamento, sino también infraestructura ecológica que absorbe y equilibra la huella del edificio.

También se tendrán más en cuenta los recursos hídricos, donde la arquitectura deberá incorporar sistemas de captación de agua de lluvia, depuración de aguas residuales y reutilización para riego y mantenimiento urbano, cerrando ciclos y reduciendo presión sobre el territorio.

En paralelo, la sostenibilidad adquiere también una lectura social y emocional: el wellness y el bienestar como valores esenciales. Se trata de generar arquitecturas complejas y habitables, que las personas reconozcan como propias y que permanezcan en el tiempo, frente a la cultura de lo efímero.

En este sentido, proyectos de Bakpak como Oceanika, Unique o el Hospital de Viljandi, todos construidos usando madera, anticipan esta nueva era: edificios que absorben carbono, gestionan recursos con eficiencia y construyen una idea más humana y responsable del habitar.

Además, proyectos como Los Enebros, con un paisajismo diseñado para la absorción de dióxido de carbono, es otro ejemplo de arquitectura sostenible en el futuro y el presente.

¿Qué es y cómo funciona la renaturalización en arquitectura?

La renaturalización consiste en reintegrar procesos ecológicos en el tejido urbano y arquitectónico, no como adorno, sino como infraestructura viva. Su objetivo es restaurar funciones naturales —captura de carbono, regulación térmica, gestión del agua y fomento de biodiversidad— dentro de entornos construidos.

En práctica proyectual, se traduce en cubiertas verdes, fachadas vegetales, jardines de lluvia, suelos permeables y corredores ecológicos que conectan especies y estabilizan microclimas. Estas soluciones mejoran la calidad del aire, reducen el efecto isla de calor, retienen y filtran agua de lluvia, protegen la salud del suelo y amortiguan cargas térmicas sobre el edificio, disminuyendo la demanda energética sin depender solo de sistemas activos.

En Bakpak, la renaturalización forma parte de la estrategia de proyecto desde la fase conceptual. En Los Enebros usamos una vegetación cuidadosamente seleccionada para compensar las emisiones en fase de uso del conjunto residencial, según estándares de CTE, y una implantación bioclimática componen un ecosistema que sombrea, ventila, filtra y regenera. La arquitectura deja de ser un objeto aislado y pasa a participar del ciclo natural del lugar.

Estrategia paisajismo de Los Enebros (Costa Ballena, Cádiz).

¿Por qué la madera estructural lidera el futuro de la arquitectura sostenible?

La madera estructural se ha consolidado como la gran aliada en la descarbonización del entorno construido. Frente a materiales intensivos en energía como el hormigón o el acero, la madera reduce las emisiones incorporadas y almacena carbono atmosférico durante toda su vida útil. Cada metro cúbico de madera utilizada puede retener cerca de una tonelada de CO₂, convirtiendo los edificios en sumideros activos de carbono.

En Oceanika, proyectado por Bakpak Architects, esta estrategia alcanza su máxima expresión. Con 3.500 m³ de madera certificada procedente de bosques sostenibles, el edificio almacena unas 3.500 toneladas de CO y reduce más del 60 % las emisiones frente a un sistema convencional. Su construcción industrializada y en seco permitió disminuir un 50 % los residuos, ahorrar agua y energía y acortar en seis meses los plazos de ejecución.

Oceanika combina tecnología, bienestar y responsabilidad ambiental: estructura de CLT y MLE, ventilación con recuperación de calor, sistemas de aerotermia y producción fotovoltaica (80 000 kWh/año). Su consumo energético es casi nulo (48 kWh/m²·año), y el paisajismo de especies autóctonas y cubiertas permeables logra un ahorro de agua del 73 %.

Más allá de los datos, Oceanika redefine la experiencia de habitar en madera: espacios cálidos, naturales y saludables, donde la materia viva regula la humedad, mejora la calidad del aire y genera confort sensorial.
La madera deja de ser un material tradicional para convertirse en infraestructura de futuro: regenerativa, industrial y medible.

bakpak
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